domingo, 19 de julio de 2015

REY RAMIRO I DE ARAGÓN

Ramiro I de Aragón (h. 1006/7 - 8 de mayo de 1063) es considerado como el primer rey de Aragón1 (1035-1063) al que añadió los territorios de Sobrarbe y Ribagorza desde la muerte de su hermanastro Gonzalo en 1045, intitulándose así pues rey de Aragón, Sobrarbe y Ribagorza.
Conquistó, aliado con Arnal Mir de Tost y el Condado de Urgel de Ermengol III, los castillos de Laguarres, Lascuarre, Falces, Viacamp y Benabarre, e intentó tomar la poderosa fortaleza de Graus al rey de la taifa de Saraqusta Al-Muqtadir —quien contó con la ayuda de la mesnada del aún infante Sancho II de Castilla en cuyo ejército figuraba un joven Cid de alrededor de catorce años: Rodrigo Díaz—, pero Ramiro I murió en el transcurso de esta operación bélica, seguramente a manos de un experto soldado de Al-Muqtadir.
Hijo de Sancho el Mayor de Pamplona y de Sancha de Aibar, contrajo matrimonio con una hija de Bernardo Roger de Foix, con lo que inició una tradición de alianza entre el reino aragonés y el condado ultrapirenaico, que se prolongaría por varios siglos. Estableció también alianzas con el Condado de Urgel, casando a su primogénito Sancho Ramírez con una hija de Ermengol III de Urgel (a quien además dio en matrimonio a su hija Sancha) para así oponerse a las ansias expansionistas del conde de Barcelona Ramón Berenguer I en la zona del Cinca medio.
En 1045, a la muerte de su hermano Gonzalo, se anexionó los condados de Sobrarbe y Ribagorza que correspondía regir a su hermano García, unificando así los tres condados, junto con el de Aragón, que iban a formar el nuevo reino.

Instituyó un «obispo de Aragón» con sede en San Adrián de Sásabe; su hijo Sancho Ramírez convertirá posteriormente Jaca (que en tiempos de Ramiro era solo una aldea) en una ciudad que se convertirá en capital del reino y albergará la sede episcopal.

Citas Célebres:
“Cualquiera puede caer por descuido en el heroísmo.”
“Cada hombre es un misterio impenetrable en vida y en muerte.” 
“La desgracia abre el alma a una luz que la prosperidad no ve.” 
"El que tiene fe en sí mismo no necesita que los demás crean en él." 
“Cuando una lectura os eleva el espíritu y os inspira sentimientos nobles y valerosos, no busquéis ninguna otra regla para juzgar la obra: es buena y está hecha por una mano de artista.” 
“Si es un deber respetar los derechos de los demás, es también un deber mantener los propios.” 
“El hombre grande es aquel que en medio de las muchedumbres mantiene, con perfecta dulzura, la independencia de la soledad.” 
“Un buen libro es aquel que se abre con expectación y se cierra con provecho.” 
“Las casas grandes están llenas de domésticos soberbios.” 
“Lo bello nos atrae, despreciamos lo útil; y lo bello muchas veces nos pierde.” 
"Más que el sable y que la lanza suele servir la confianza que el hombre tiene en sí mismo." 
“Lo decisivo para traer paz al mundo es vuestra conducta diaria.” 
“Ayer es sólo un recuerdo; mañana nunca es lo que se supone que es.” 
"La adversidad vuelve sabio al hombre." 
“Que el hacer paces también suelen ser triunfos de guerra.” 

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