La Biblioteca Nacional de España (BNE) es un
organismo autónomo encargado del depósito del patrimonio bibliográfico y
documental de España. Dedicada a reunir, catalogar y conservar fondos
bibliográficos, custodia alrededor de 30 millones de publicaciones producidas
en territorio nacional desde comienzos del siglo XVIII: libros, revistas,
mapas, grabados, dibujos, partituras, folletos, etc.
La Biblioteca Nacional difunde este patrimonio
bibliográfico a través de su catálogo y de la elaboración de la Bibliografía
Española y desarrolla servicios al público que van desde las salas de consulta
y los servicios a distancia a través su página web, a los servicios de
información bibliográfica especializada y el préstamo interbibliotecario. El
acceso a las colecciones digitales de la Biblioteca se realiza a través de la
Biblioteca Digital Hispánica. A través del Museo de la Biblioteca se divulgan
las colecciones, el funcionamiento y la historia de la Biblioteca Nacional.
Además desarrolla un programa de actos culturales. Está situada en el Palacio
de Biblioteca y Museos Nacionales, el número 20 del Paseo de Recoletos de
Madrid, compartiendo edificio con el Museo Arqueológico Nacional y tiene además
una segunda sede en Alcalá de Henares.
Historia.
Orígenes.
El 29 de diciembre de 1711, el rey Felipe V
aprobó el plan que le presentan su confesor Pedro Robinet y Melchor de Macanaz
para crear una Real Biblioteca. La creación de esta fue un elemento dinamizador
de la cultura española dieciochesca, con la misión de "renovar la
erudición histórica y sacar al aire las verdaderas raíces de la nación y de la
monarquía españolas". Pronto se comenzó la construcción de su sede en el
pasadizo que unía el Real Alcázar de Madrid con el convento de la Encarnación.
La Real Librería se abrió al público el día 1
de marzo de 1712. El 2 de enero de 1716, Felipe V firmó el Real Decreto
fundacional, que aclaraba el carácter público de la biblioteca, abierta a
"todos los estudiosos" y establecía las normas fundamentales para su
funcionamiento.
Cuando la biblioteca abrió sus puertas, sus
fondos estaban compuestos de materiales provenientes de las colecciones
privadas de los monarcas de España, Felipe IV y Felipe V, el cual mandó traer
más de 6000 volúmenes de Francia. Los primeros ejemplares que se incorporaron a
la colección fueron confiscados a los austriacistas, que perdieron la Guerra de
Sucesión, como el Marqués de Mondéjar y el duque de Uceda. A esta colección se
añadieron algunas bibliotecas privadas de nobles como el Conde de Aguilar y el
Duque de Medinaceli. En 1715, la Real Biblioteca contaba ya con 28 242 libros
impresos, 1282 manuscritos y 20 000 medallas.
El precedente del depósito legal, establecido
en 1716, permitió que la biblioteca ampliara sus colecciones de forma
considerable. A esto se sumó el efecto de la Real Orden del 11 de mayo de 1750,
por la cual la Real Biblioteca adquirió el derecho de tantear las tasas de
librerías puestas a la venta, con la oportunidad de seleccionar entre las
relaciones de libros que se le presentaban aquellas obras que no existían entre
sus fondos.
En 1738 se publica la primera obra fruto del
trabajo de la biblioteca en 1738 bajo el título de Bibliotheca Universal de la
Polygraphia Española, realizada por Cristóbal Rodríguez. Esta obra, apoyada en
su preparación por el Bibliotecario Mayor Juan de Ferreras, fue la primera de
una serie de obras de paleografía española.
Durante los tiempos de Juan de Ferreras,
también se empezaron a elaborar índices o catálogos para el público. El
bibliotecario Juan de Iriarte, en especial, se encargó de esta tarea,
elaborando el Regia Matritensis Bibliotheca Geographica et Chronologica en
1729, el primer catálogo de la biblioteca, y posteriormente el Regia
Matritensis Bibliotheca Mathematica (catálogo de matemáticas) y Regiae
Bibliothecae Matritensis Codices Graeci (catálogo de manuscritos griegos).
La Real Orden de 19 de junio de 1761,
redactada por el Bibliotecario Mayor Juan de Santander y aprobada por el rey
Carlos III, modificó la original de 1716, creando la Imprenta Real que
vinculaba "la labor editorial de la Biblioteca a los más destacados
impresores, encuadernadores y grabadores de la época." El Bibliotecario
Mayor pasa a ser director de la Biblioteca Real y los bibliotecarios pasan a
ser considerados criados de la Casa Real, con sus correspondientes privilegios.
Durante esta época (1760-1778) la Biblioteca
contó con un taller de fundición de tipos dirigido por Gerónimo Gil, que fue el
núcleo original del taller de tipos de la Imprenta Real.
Citas Célebres:
"Una
carcajada vale por cien gruñidos en cualquier mercado."
“Cuando no
se puede lo que se quiere, hay que querer lo que se puede.”
“La acción
es el principio; el medio, el fin; hace un daño irreparable descansar sobre
grandes palabras.”
“Cortaría
dos cosas en esta comedia: el segundo acto y el cuello del actor secundario.”
“Moral y
físicamente, el hombre superior es aquel que une la más delicada sensibilidad a
la voluntad más fuerte.”
“Proponerse
ser bueno es serlo ya.”
“Es tontería
temer lo que no se puede evitar.”
“Dad con
cara amiga, con aquel callar púdico que hace agradable el don.”
“Vivir sus
deseos, agotarlos en la vida, es el destino de toda existencia.”
“A la gente
alegre el cielo la ayuda.”
“El suicida
es el antípoda del mártir.”
“La economía
como esencia de la vida es una enfermedad mortal, porque un crecimiento
infinito no armoniza con un mundo finito.”
“No es poca
ciencia aprender a soportar las tonterías de los ignorantes.”
“Convierte
tu muro en un peldaño.”
“Aprendemos
errando.”
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