lunes, 7 de marzo de 2016

REAL CINEMA DE MADRID

El Real Cinema (denominado también Cine de la Ópera) fue una sala de cine ubicada en la plaza de Isabel II (Madrid). Abrió sus puertas en Madrid el día 15 de mayo de 1920, siendo inaugurado por Alfonso XIII proyectándose la película Francia Pintoresca, El cuarto número 23, La hija del Plata y las Vacaciones de Solly. Con una capacidad para 1.000 butacas, 54 palcos se convirtieron en uno de los mayores cines en toda España.
Historia.
Obra del arquitecto Teodoro Anasagasti tuvo un coste de más de dos millones de pesetas y fue financiado por la empresa Segarra. En 1923 fue remodelado en la parte de la terraza, para instalar un cine de verano al aire libre con capacidad para 800 localidades. Tras la llegada de la II República cambia su nombre al de Cine de Ópera. Al comienzo de la Guerra Civil una bomba incendiaria ocasión daños en la estructura del edificio. El cine fue de nuevo abierto en 1943.
El paso de los años hizo que el edificio se demoliera y fuera construido entre los años 1964 y 1965. En 1967 inauguró la sala de cinerama. Años más tarde se volvería a remodelar para alojar a 1.400 butacas. En el año 1992, la compañía propietaria del edificio, Real Cinema Actividades Cinematográficas, encarga al arquitecto Gilbert López-Atalaya una nueva remodelación para alojar multicines. En total se construyeron cuatro salas con la mayor con 400 butacas y las otras tres sumando 670 localidades. Actualmente sólo funciona como sala de teatro. El Teatro Real Cinema se encuentra en la Plaza de Isabel II.

Citas Célebres:
"Muchos buscan la felicidad como otros buscan el sombrero: lo llevan encima y no se dan cuenta.” 
"Una vida feliz nunca es un regalo del destino. Hay que hacer algo para conseguirla.” 
“Yo amo la verdad, quiero y deseo que todos me la digan.” 
“No hay riqueza sino vida.” 
"Dicen que el tiempo lo cambia todo, pero en realidad eres tú quien debe cambiar las cosas.”
"La única simplicidad que vale la pena de conservar es la del corazón, la simplicidad que acepta y goza.” 
“Nunca cierres los labios a quienes has abierto el corazón.” 
“El mundo no está en peligro por las malas personas sino por aquellas que permiten la maldad.” 
“Cada día sabemos más y entendemos menos.”
   “Cuando un hombre se sienta con una chica bonita durante una hora, parece que fuese un minuto. Pero déjalo que se siente en una estufa caliente durante un minuto y le parecerá más de una hora. Eso es relatividad.” 
“Dar el ejemplo no es la principal manera de influir sobre los demás; es la única manera.” 
“El demonio ha puesto un castigo sobre todas las cosas de la vida con las que disfrutamos. O son malas para la salud, o son malas para el alma, o nos engordan.” 
“El hombre encuentra a Dios detrás de cada puerta que la ciencia logra abrir.” 
  “En los momentos de crisis, sólo la imaginación es más importante que el conocimiento.” 
“Hay dos cosas que son infinitas: el universo y la estupidez humana; de la primera no estoy muy seguro.” 

domingo, 6 de marzo de 2016

PLAZA DE ORIENTE

Jardines del cabo Noval.
Los Jardines del cabo Noval, integrados principalmente por plantaciones de plátanos, ocupan la parte septentrional de la Plaza de Oriente, junto a la calle de San Quintín, por la que está permitido el tráfico rodado.
Se extienden sobre terrenos que en su momento pertenecieron al Real Monasterio de la Encarnación, que da a los jardines a través de su fachada meridional. En su lado occidental, quedan delimitados por la calle de Bailén y la baulastrada que separa esta vía de los Jardines de Sabatini, situados al norte del Palacio Real. Al este, se encuentra la calle de Pavía.
Sus mayores valores artísticos provienen del monumento allí situado, erigido en 1912 en memoria del cabo Luis Noval Ferrao (1887–1909), del que toman su nombre. Se trata de una obra del escultor valenciano Mariano Benlliure (1862–1947). Mide 6,5 metros de alto y está realizada en piedra y bronce.
Jardines de Lepanto.
Los Jardines de Lepanto se encuentran en la parte meridional de la plaza. Quedan definidos por la calle de Bailén, que discurre al oeste, en paralelo con la arquería de la Plaza de la Armería; y por la calle de Vergara, que aparece al sur, a través de una rampa, construida para salvar el desnivel del terreno. Al este se halla la calle de Lepanto, que les presta su nombre.
Como los Jardines del cabo Noval, los de Lepanto integran plantaciones de plátanos, de gran tamaño, además de diferentes cedros. Sobre ellos se alza el monumento al capitán Ángel Melgar (1876–1909), obra en bronce y mármol de Julio González Pola (1860–1929), inaugurada en 1911 por el rey Alfonso XIII
Contorno.
A continuación se destacan los edificios y lugares más relevantes situados en el perímetro de la Plaza de Oriente
Palacio Real.
El Palacio Real flanquea el lado oeste de la Plaza de Oriente, a través de la calle de Bailén, peatonalizada en el año 1996 en su contacto con el edificio. Se empezó construir en 1738 según planos de los arquitectos Filippo Juvara y de su discípulo Juan Bautista Sachetti, durante el reinado de Felipe V.
Su fachada oriental, la que da a la plaza, tiene una longitud de 130 metros y 33 de alto. La conexión de esta fachada, dispuesta en seis alturas, con el núcleo urbano de Madrid resultó especialmente problemática, ante la existencia de un caserío de origen medieval en sus aledaños, separado del edificio mediante una estrecha vía, que con el tiempo fue bautizada como calle de Bailén. La cerca del Huerto de la Priora, perteneciente al Real Monasterio de la Encarnación, también se encontraba muy próxima al palacio. El proyecto más ambicioso fue impulsado por José I, que pretendía crear una gran avenida monumental que uniese el Palacio Real de Madrid con la plaza de la Puerta del Sol. Para ello, el monarca ordenó la demolición de las manzanas de casas y templos religiosos que había junto al palacio, en un proceso que se prolongó dos años (1809-1810).
La brevedad del reinado de José Bonaparte impidió avanzar más en el citado proyecto, que fue finalmente desestimado por los monarcas que le sucedieron y sustituido por el de una gran plaza cerrada, conectada con el entramado de calles del centro histórico, a través del Teatro Real.
Plaza de la Armería.
Los Jardines de Lepanto limitan, hacia el oeste, con una de las dos arquerías que conforman la Plaza de la Armería. Tras el incendio del ala sur (en la que se encontraban las Caballerizas Reales y la Armería Real) y posterior derribo de sus restos, se encargó el nuevo cerramiento de este recinto a Narciso Pascual y Colomer, el mismo arquitecto que trazó la Plaza de Oriente, aunque no llegó a realizarse. La ejecución se produjo finalmente en 1892, según un nuevo proyecto del arquitecto Enrique María Repullés y Vargas.
Jardines de Sabatini.
Los Jardines de Sabatini aparecen, a través de uno de sus extremos, en el lado occidental de los Jardines del cabo Noval. A pesar de su nombre, no fueron diseñados por el arquitecto italiano, sino que se construyeron en los años treinta, tras la proclamación de la Segunda República.
Teatro Real.
El Teatro Real, situado en la parte oriental de la Plaza de Oriente, es, junto con el palacio, el edificio que más ha condicionado el trazado final del recinto.
La decisión de construir un coliseo, en el solar del antiguo teatro de los Caños del Peral, fue tomada por Fernando VII en 1817. En su diseño, el edificio se concebía como el punto de referencia de una plaza porticada, proyecto que fue abandonado cuando las obras iban ya muy avanzadas, dado que desentonaba con la estética del conjunto.
En 1836, Isabel II ordenó derribar los edificios del contorno de la plaza y en 1850 dio un nuevo impulso a las obras del teatro, después de varios años de paralización por dificultades económicas.
El Teatro Real se inauguró oficialmente el 19 de noviembre de 1850. Ocupa una planta hexagonal irregular, a cuyos lados norte y sur se extienden dos pequeñas calles, la de Felipe V y la de Carlos III, que comunican la Plaza de Oriente con el centro histórico de la ciudad.
Presenta dos fachadas principales: la occidental, que da a la Plaza de Oriente, y la oriental, situada en la Plaza de Isabel II. Su aspecto neoclásico es fruto de la reforma realizada en 1884 por el arquitecto Joaquín de la Concha, que alteró la composición arquitectónica original.
Otras remodelaciones destacadas tuvieron lugar en 1925, en 1942 y en 1988. En esta última, cuyas obras duraron hasta 1997, el coliseo recuperó su función de teatro de la ópera, tras décadas como sala de conciertos.
Real Monasterio de la Encarnación.

La cara norte de los Jardines del cabo Noval da al Real Monasterio de la Encarnación, a través de una de sus fachadas menos relevantes, desde el punto de vista artístico. El edificio fue proyectado por Juan Gómez de Mora entre 1611 y 1616, quien le imprimió un austero sello herreriano.
Restos Arqueológicos.
Durante la remodelación de la plaza de 1996, se hallaron en su subsuelo diferentes restos arqueológicos, que fueron destruidos en gran parte al considerarse de escaso valor; entre ellos los de la Casa del Tesoro (siglo XVI), sede de la administración de la Casa de Austria. Los únicos vestigios que se conservan corresponden a una atalaya musulmana del siglo XI, que se exhibe en la primera planta del aparcamiento subterráneo construido durante la reforma.
Este torreón fue integrado dentro de la muralla cristiana de Madrid, como una torre albarrana, cuando la ciudad fue conquistada por la Corona de Castilla, a manos del rey Alfonso VI. Era conocida como Torre de los Huesos, por su proximidad con un cementerio islámico.
Se localizaba a extramuros, sobre el barranco del arroyo del Arenal, que cerraba por el noroeste esta zona de la ciudad. Tenía como fin la vigilancia de todo este sector, así como de la cercana Puerta de Valnadú, uno de los accesos de la muralla cristiana. De planta cuadrangular, su aparejo es de mampostería, con algún sillar en las esquinas, en piedra caliza y en sílex.

Citas Célebres:
“Hay gente tan pobre en el mundo que lo único que tienen es dinero.”
“Pequeños toques hacen grandes rasgos.”
"La risa es salud y alegría, y la burla es crueldad y amargura.” 
“El hombre vulgar espera lo bueno y lo malo del exterior, el hombre que piensa lo espera de sí mismo.” 
“Los hombres se dividen en dos bandos: los que aman y fundan, los que odian y deshacen.” 
"No se puede lograr que retome el agua que pasó, ni reclamar que vuelva la hora pretérita.” 
“Puedes llegar a cualquier parte, siempre que andes lo suficiente.” 
“El llanto es a veces el modo de expresar las cosas que no pueden decirse con palabras.” 
"No juzgues cada día por la cosecha que recoges, sino por las semillas que plantas.” 
“Qué le voy a hacer, soy un esperanzado sin remedio.” 
"Los placeres del pensamiento son un eficaz remedio para las heridas del corazón.”
“Entre todas las formas de cautela, la cautela en el amor es, posiblemente, la más letal para la auténtica felicidad.”
“Un fanático es un individuo que tiene razón aunque no tenga razón.” 
"Lo que no me mata, me fortalece.” 
“Amigos. Nadie más. El resto es selva.”
“Más vale buena esperanza que ruin posesión.”  



sábado, 5 de marzo de 2016

PLAZA DE ORIENTE

Planta.
La plaza de Oriente es de forma rectangular, si bien su cabecera, situada al este, se cierra formando una curva, presidida por el Teatro Real. Pueden distinguirse tres grandes cuadrantes: los jardines centrales, los Jardines del cabo Noval y los Jardines de Lepanto.
Jardines Centrales.
Los jardines centrales están dispuestos alrededor del monumento a Felipe IV, en forma de cuadrícula, siguiendo el modelo barroco de jardinería.
Están conformados por siete parterres, poblados por setos de boj, formas toparias de cipreses, tejos y magnolios de pequeño tamaño, así como por plantaciones florales, de carácter temporal. Se encuentran delimitados a ambos lados por sendas hileras de estatuas, conocidas popularmente como los reyes godos, que actúan como línea de división de los otros dos cuadrantes.
Es la zona más monumental de la Plaza de Oriente, tanto por los edificios que la flanquean (el Palacio Real aparece al oeste y el Teatro Real al este), como por el valor artístico de sus colecciones escultóricas.
Monumento a Felipe IV.
En el centro de la plaza se encuentra un monumento a Felipe IV, sin duda alguna la obra artística más importante del recinto, al margen de los edificios del contorno. Está integrado por una estatua ecuestre del monarca, realizada en el siglo XVII por Pietro Tacca, y un pedestal con diferentes motivos escultóricos y dos fuentes, que datan del siglo XIX.
El conjunto fue inaugurado el 17 de noviembre de 1843, después de que Isabel II decidiera trasladar la citada escultura a la Plaza de Oriente, dotándola de un soporte monumental. Sus autores fueron los escultores de cámara Francisco Elías Vallejo (1782–1850) y José Tomás (1795-1848).
El primero realizó los cuatro leones de bronce situados en las esquinas del monumento, mientras que el segundo esculpió los bajorrelieves que decoran el alto pedestal sobre el que se asienta la estatua. Uno de ellos representa al monarca imponiendo a Velázquez el hábito de la Orden de Santiago y el otro es una alegoría de la protección otorgada por el rey a las artes y letras.
Asimismo, Tomás realizó la figura de un anciano vertiendo agua sobre una urna, simbolizando un río. En la base del monumento, hay dos fuentes con forma de concha, en los lados este y oeste.
La estatua ecuestre de Felipe IV es de bronce y está dispuesta mirando hacia el este, esto es, hacia el Teatro Real. Fue ejecutada entre 1634 y 1640 por el italiano Pietro Tacca (1577–1640), al cual le enviaron como modelos dos retratos del rey pintados por Velázquez, uno a caballo y otro de medio cuerpo. Fue fundida en Florencia (Italia).
El escultor contó con el asesoramiento de Galileo Galilei para que el caballo que monta el monarca pudiese mantenerse exclusivamente sobre sus patas traseras. La solución dada por el físico consistió en hacer maciza la parte trasera y hueca la delantera. Se trata de la primera escultura ecuestre del mundo con esta disposición.
La obra se colocó inicialmente en uno de los patios del Palacio del Buen Retiro y, posteriormente, en el frontispicio del antiguo Alcázar. Durante el gobierno de don Juan José de Austria volvió a su primer emplazamiento, donde permaneció hasta 1843.
Estatuas de los reyes españoles.
La plaza alberga una colección escultórica de veinte reyes españoles, correspondientes a cinco visigodos y a quince monarcas de los primeros reinos cristianos de la Reconquista. Estas estatuas, realizadas en piedra caliza, se distribuyen en dos hileras, que surcan el recinto en dirección este-oeste, a ambos lados de los jardines centrales.
Conocidas popularmente como los reyes godos, marcan la línea de división entre el cuerpo central de la plaza y los Jardines del cabo Noval, al norte, y de Lepanto, al sur.
El grupo de estatuas forma parte de una serie dedicada a todos los monarcas de España, mandada hacer para la decoración del Palacio Real de Madrid durante el reinado de Fernando VI. Se ejecutaron entre 1750 y 1753.
En un principio, la idea era que las esculturas adornasen la cornisa superior del palacio, pero nunca fueron colocadas en la misma. Se temió que la cubierta no aguantase su peso, si bien la tradición sostiene que la reina Bárbara de Braganza tuvo un sueño en el que las figuras caían precipitándose apocalípticamente hacia abajo.
Finalmente fueron distribuidas por distintos puntos de la ciudad. En Madrid pueden verse, además de en la propia Plaza de Oriente, en el Parque de El Retiro, en los Jardines de Sabatini, en el Parque de El Capricho (en la Alameda de Osuna) y en la Puerta de Toledo. Algunas se llevaron a otras provincias, caso de las situadas en el Paseo de Sarasate de Pamplona, referidas a los reyes navarros, o también en el Paseo del Espolón de Burgos y también al parque de la Florida de Vitoria-Gasteiz.

Las estatuas fueron realizadas, bajo la dirección de los escultores de la Corte Juan Domingo Olivieri y Felipe de Castro, por un numeroso grupo de autores, entre los que se encuentran Luis Salvador Carmona, Felipe del Corral, Juan de Villanueva Barbales y Juan Pascual de Mena, además de los propios Olivieri y De Castro.

Citas Célebres:
"La vida es una cosa maravillosa y hay tantas cosas por hacer.” 
“A los vivos les debemos respeto pero a los muertos solo les debemos la verdad.” 
“Sólo el motivo constituye el mérito de las acciones; y el desinterés les da la perfección.” 
“Con una hábil manipulación de la prensa, pueden hacer que la víctima parezca un criminal y el criminal, la víctima.” 
"Todo va a estar bien al final. Si no está bien, no es el fin.”
“Pero tengo promesas que cumplir, y andar mucho camino sin dormir, y andar mucho camino sin dormir.” 
“Sé tu propio palacio o el mundo será tu prisión.” 
“Me gustan los amigos que tienen pensamientos independientes, porque suelen hacerte ver los problemas desde todos los ángulos.”
"El trato que se da a los niños es el que ellos luego darán a la sociedad.”
“El no y el sí son breves de decir pero piden pensar mucho. “
"Si cree usted que la educación es cara, pruebe con la ignorancia.” 
“Yo creo que todavía no es demasiado tarde para construir una utopía que nos permita compartir la tierra.” 
“La tradición es un guía, no un carcelero.” 
"Nunca mires para atrás, siempre para adelante, pues cuando la suerte te acompañe, nada existirá que te sea imposible.” 
“No he fracasado. He encontrado 10000 soluciones que no funcionan.” 
 “Solamente aquel que es demasiado fuerte para perdonar, una ofensa sabe "amar".”
“Si yo se que tú eres, y tú sabes que yo soy, quién va a saber quien soy yo cuando tu no estés.”

viernes, 4 de marzo de 2016

PLAZA DE ORIENTE

La plaza de Oriente está situada en el centro histórico de la ciudad española de Madrid. Se trata de una plaza rectangular de cabecera curvada, de carácter monumental, cuyo trazado definitivo responde a un diseño de 1844 de Narciso Pascual y Colomer, heredero de varios proyectos anteriores. Uno de sus principales impulsores fue el rey José I, quien ordenó la demolición de las casas medievales situadas sobre su solar.
Está presidida por dos de los edificios más relevantes de la capital: su contorno occidental lo delimita el Palacio Real y el oriental el Teatro Real. Su cara norte la conforma el Real Monasterio de la Encarnación, al que le fue expropiado el Huerto de la Priora para integrarlo dentro de la plaza.
Además de los citados edificios, esta plaza monumental alberga diferentes jardines histórico-artísticos y una colección escultórica, en la que destaca especialmente la efigie de Felipe IV, obra del siglo XVII de Pietro Tacca. Está considerada como la primera estatua ecuestre del mundo sujetada únicamente por las patas traseras del caballo.
Toponimia.
Existen varias teorías acerca de la denominación de esta plaza. La más aceptada alude a su situación geográfica, al oriente del Palacio Real. Por extensión, este edificio ha pasado a ser conocido como Palacio de Oriente.
Otra hipótesis hace referencia al rey José I —que recibió el apelativo popular de Pepe Botella—, uno de los principales impulsores de la plaza, ya que fue él quien ordenó el derribo del caserío existente en los aledaños del Palacio Real. La posible pertenencia de José Bonaparte a la masonería y su obediencia al Gran Oriente de Francia se encontraría en el origen del nombre de la plaza, bautizada así en honor de dicha logia.
Historia.
La idea de realizar una gran plaza junto al Palacio Real de Madrid se remonta al siglo XVIII, con el proyecto de Juan Bautista Sachetti, uno de los arquitectos del edificio, de situar una zona ajardinada en su parte oriental.
Durante el reinado de José Bonaparte, que se extendió desde 1808 hasta 1813, se acometieron las primeras demoliciones de manzanas en el entorno del palacio, dentro de un plan urbanístico de apertura del viario para toda la ciudad, que le valió al monarca el sobrenombre de Pepe Plazuelas (además del ya citado de Pepe Botella).
Al impulso de Fernando VII se debieron las nivelaciones de tierras, el inicio de algunos edificios del contorno de la plaza y el derribo del teatro de los Caños del Peral (ubicado en la Plaza de Isabel II). Su proyecto, diseñado en 1817 por Isidro González Velázquez, tenía como eje principal la construcción de un teatro (que después sería el Teatro Real) en el lado opuesto del palacio. Las obras de este coliseo comenzaron en 1818 y fueron dirigidas hasta 1831 por Antonio López Aguado, autor de su trazado.
En lo que respecta a la plaza propiamente dicha, el proyecto de González Velázquez disponía una planta semicircular, articulada alrededor de un pórtico y seis manzanas de casas, tres a cada lado del teatro.
En 1836, durante el reinado de Isabel II, se tomó la decisión de derribar los edificios comenzados en tiempos de Fernando VII y acometer un nuevo diseño, acorde con el Teatro Real. A pesar de que este edificio no se concluyó hasta 1850, su fachada occidental, la que da a palacio, fue un condicionante en todo momento en el trazado de la plaza.
En 1842, se barajó la posibilidad de realizar una plaza rectangular con cabecera curvada, cerrada por seis manzanas simétricas. Esta planta fue finalmente incorporada, si bien se redujo el número de manzanas a dos, una a cada lado del teatro, según el diseño definitivo de Narciso Pascual y Colomer (1844). En 1851, empezaron a construirse los edificios de viviendas del contorno de la plaza, a partir de este último royecto.
Los jardines de la plaza han sufrido importantes variaciones a lo largo del tiempo. Hasta 1941, se disponían circularmente alrededor del monumento a Felipe IV, que ocupa el centro del recinto. En torno a la estatua del monarca, estaban situadas 44 esculturas, correspondientes a diferentes reyes españoles, pero en 1927 se redujo su número a veinte.
El diseño actual de los jardines, creado en 1941, sigue tomando como punto de referencia la eifigie de Felipe IV, pero distribuye los jardines cuadricularmente. Las veinte estatuas de los monarcas se sitúan longitudinalmente, en dos hileras de diez, a ambos lados del monumento central.
Durante los años del franquismo se convirtió en un símbolo político de quienes estaban a favor de la dictadura, debido a que era allí donde se realizaban las manifestaciones de ensalzamiento al general Franco
A mediados de los años noventa, durante el mandato del alcalde José María Álvarez del Manzano, la plaza volvió a ser remodelada. Se soterró la calle de Bailén, que separaba la plaza propiamente dicha de la fachada oriental del Palacio Real, de tal forma que la plaza llega directamente hasta este edificio. También se ganaron otros espacios peatonales en los aledaños del Teatro Real, al tiempo que se procedió a un nuevo empedrado.

Bajo la plaza se construyó un aparcamiento subterráneo, dentro de un proyecto que inicialmente contemplaba la creación de un centro comercial en el subsuelo, idea que finalmente fue desestimada. Las obras de remodelación, que concluyeron en 1996, estuvieron envueltas de cierta polémica, ante el descubrimiento de restos arquelógicos, algunos de los cuales fueron destruidos al considerarse de escaso valor.

Citas Célebres:
“A pesar de las ilusiones racionalistas, e incluso marxistas, toda la historia del mundo es la historia de la libertad. “
"La vida es un arco iris que incluye el negro.” 
“Hay que comer para vivir, no vivir para comer.” 
"Ten el suficiente coraje para creer en el amor una vez más, y siempre una vez más.” 
“Los abusos, aun en el estado más sólido, son minas sordas que tarde o temprano estallan.” 
"Cada uno muestra lo que es en los amigos que tiene.”
“La ilusión por la vida nos hace soportar la proximidad de la muerte.” 
“El niño que no juega no es niño, pero el hombre que no juega perdió para siempre al niño que vivía en él y que le hará mucha falta.” 
“No hay que desanimarse nunca. Los sueños vuelan, el trabajo queda.” 
“Justifica tus limitaciones y te quedaras con ellas.” 
“Aquel que desea pero no obra, engendra la peste.” 
"Nada es suficiente para el hombre para quien lo suficiente es poco.” 
“A la larga, una sociedad jerárquica sólo sería posible basándose en la pobreza y en la ignorancia.” 
"El sol brilla en todas partes, pero algunos no ven más que sus sombras.” 
"Nadie es responsable de tu felicidad, solo tú.” 
“Uno de los secretos profundos de la vida es que lo único que merece la pena hacer es lo que hacemos por los demás.” 



jueves, 3 de marzo de 2016

PLAZA DEL CONDE DE MIRANDA


Citas Célebres:
“Lo que la ley no veda puede vedarlo el pudor.” 
“Fuerte es el peso de la propia conciencia.” 
“La confesión de los pequeños defectos es frecuentemente un deseo de dar a entender que no tenemos otros mayores.”
“La virtud desaparece apenas se desea que aparezca.”
“ La clemencia encadena los corazones con lazos que jamás se rompen.” 
“El genio sólo puede respirar libremente en una atmósfera de libertad.”
“No hay hombre lo bastante rico para comprar su pasado.” 
"Sólo le falta el tiempo a quien no sabe aprovecharlo.” 
“LA caridad cubre la multitud de los pecados.” 
“Agua por San Juan, quita vino y no da pan.”
“Por si yerra la cura, venga el cura.”
“El que habla contigo de los defectos ajenos, chismorrea con otro de los tuyos.” 
“Personas de buenas palabras, mal carácter.” 
“En Julio mi trigo, y en Agosto el de mi amigo.”
“Si pretendes y te esfuerzas por agradar a todos acabarás por no agradar a nadie.”

“No hay mejor medida de una persona que lo que hace cuando tiene completa libertad de elegir.” 

miércoles, 2 de marzo de 2016

PLAZA ANTÓN MARTÍN

La plaza de Antón Martín (también conocida como plazuela de Antón Martín) es un espacio público ubicado en el centro de Madrid. Esta plaza reúne el eje viario de la calle Atocha con la calle de Santa Isabel (alcanzando su máxima cota en la plaza), así como otras calles de orden menor como la calle del León.
El nombre de la plaza se debe al religioso del siglo XV y fundador de hospitales Antón Martín, sucesor de San Juan de Dios en la Orden Hospitalaria. En el lugar se encontraba el Hospital de Nuestra Señora del Amor de Dios (denominado popularmente también Hospital de Antón Martín) que fundara en 1552.
Historia.
Desde el siglo XIII se encontraba este espacio en la frontera del arrabal de Santa Cruz junto con la puerta de Vallecas (ubicada en la plaza). El 23 de marzo de 1766 se inició el Motín de Esquilache en contra de un ministro de Carlos III, el marqués de Esquilache. Las polémicas decisiones que venía tomando Esquilache irritaron al pueblo madrileño hasta el punto de amotinarse en esta plaza, debido a la afluencia de caleseros. El inicio del motín fue la imposición de la capa corta y el tricornio.
El Hospital de Nuestra Señora del Amor de Dios se encontraba entre el espacio que ocupa el cine Doré, el mercado de San Antón y la parroquia de San Salvador y San Nicolás. Este hospital estuvo en funcionamiento hasta el desenlace final de la Guerra de la Independencia, llegando a ser polvorín de las tropas francesas. En 1732 el arquitecto Pedro de Ribera diseñó la fuente de la Fama que debido a su posición en las cercanías con el hospital, se llegó a denominar fuente de Antón Martín. De este emplazamiento se llevó a la plaza de Lavapiés. En 1869 el licenciado en Farmacia Miguel González Gallardo fundó la Farmacia El Globo en una de las esquinas de la plaza. La farmacia a partir de este año queda ligada a la vida de la plaza. El comediógrafo Salvador María Granés escribe una comedia ambientada en la plaza titulada La plaza de Anton Martín: Sainete lírico en un acto y en verso.
En 1891 se reunieron los templos de San Nicolás y San Salvador en la parroquia de San Salvador y San Nicolás. La iglesia se quemó en el año 1936 y posteriormente fue dañada en los bombardeos durante la defensa de Madrid. Su aspecto a comienzos del siglo XXI se debe a una reconstrucción del templo realizada en 1948. A comienzos del siglo XX la empresa Segarra encargó al arquitecto Teodoro Anasagasti la realización del Monumental Cinema (con aforo para unos 4200 personas). En la actualidad, desde 1970, acoge los conciertos de la orquesta sinfónica de RTVE.
La estación del metro abrió al público el 26 de diciembre de 1921. La plaza tiene un monumento en homenaje a la matanza de cinco abogados laboralistas que se realizó en el año 1977.

El constructor de claves para la familia real, Diego Fernández (1703-1775), vivió en la plaza.

Citas Célebres:
“Donde hay concordia siempre hay victoria.” 
“Una cosa, por muy estúpida que sea, si constituye una novedad, se gana la estima del vulgo.” 
“El hombre superior piensa siempre en la virtud; el hombre vulgar piensa en la comodidad.” 
“Las pasiones tienen causas y no principios.” 
“Siempre la felicidad nos espera en algún sitio, pero a condición de que no vayamos a buscarla.” 
“Lo más grande va sin reparo con lo más pequeño. Lo mediocre va solo.” 
“Si no plantamos el árbol de la sabiduría cuando jóvenes, no podrá prestarnos su sombra en la vejez.” 
"El odio es la venganza de un cobarde intimidado.” 
“No hay más infierno para el hombre que la estupidez y la maldad de sus semejantes.” 
“No abandones tu embarcación en el mar de la suerte; sigue remando, pero rema con desenvoltura, y reflexiona una vez más.” 
“No podemos tener una idea exacta del que jamás se calla.” 
“El que persigue un sistema le tiene horror a la verdad.” 
“Elige la mejor manera de vivir, la costumbre te la hará agradable.” 
“Los recuerdos no pueblan nuestra soledad, como suele decirse. Por el contrario, la hacen más profunda.” 
“Decir que el hombre es una mezcla de fuerza y de debilidad, de luz y de ceguera, no es hacer su proceso: es definirlo.” 
“Dar y dar más es la única manera de tener y tener más.” 

martes, 1 de marzo de 2016

CUARTEL CONDE DUQUE




Citas Célebres:
“Los seres a quienes vemos sin que ellos se den cuenta tienen la apariencia de no saber lo que hacen.” 
“El tiempo no es distancia, sino sentimiento.” 
“La pintura es el arte de proteger la superficie plana de los daños del clima para exponerla a los daños de la crítica.” 
“El oro y las riquezas son las causas principales de las guerras.” 
“Hay dos ocasiones en la vida en las que el hombre no debería jugar: cuando no tiene dinero propio para ello y cuando juega su propio dinero.” 
“La experiencia es buena, cuando no se compra demasiado cara.” 
“Ni el sol ni la muerte pueden ser mirados fijamente.” 
 “Por costumbre le damos la vuelta a un pensamiento, para utilizarlo varias veces.”
“No hay pasión que quebrante tanto la sinceridad del juicio como la ira.” 
“Que toda la vida es sueño y los sueños, sueños son.” 
"Cada nueva esperanza que sentimos nos hace ver de manera distinta el pasado.” 
“En esta vida es fácil morir. Construir la vida es mucho más difícil.” 
“La virtud de un hombre no debe medirse por sus esfuerzos, sino por sus obras cotidianas.” 
"La pesadumbre es una enfermedad en la que cada paciente debe tratarse a sí mismo.” 

“Lo que llamamos nuestra intimidad no es sino nuestro imaginario mundo, el mundo de nuestras ideas.”