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viernes, 25 de septiembre de 2015

Antiguo Edificio Real Colegio Medicina y Cirujia San Carlos

El Colegio de Cirugía de San Carlos fue una institución dedicada a la enseñanza de la cirugía y la medicina fundada en Madrid 1780 por Carlos III a instancias de Antonio Gimbernat y Arbós. Planteado inicialmente como una institución ajena a la Universidad, terminó convirtiéndose en la facultad de medicina de la Universidad de Madrid.
Denominaciones.
Su denominación (en honor del santo del nombre del rey) fue sucesivamente Real Colegio de Cirugía de San Carlos (hasta el 12 de marzo de 1799), Real Colegio de Cirugía y Medicina de San Carlos o Real Colegio de San Carlos para la Facultad Reunida (hasta el 20 de marzo de 1801), Real Colegio de Cirugía Médica de San Carlos (hasta marzo de 1820), Colegio Nacional de Cirugía de San Carlos (hasta el 11 de julio de 1821), Escuela Especial de la Ciencia del Curar (hasta 1823, cuando se vuelve a la denominación Real Colegio de Cirugía Médica de San Carlos) y Colegio Nacional de Medicina y Cirugía de San Carlos (desde 1842).1 Desde 1843 se denominó Facultad de Ciencias Médicas (agrupando cirugía, medicina y farmacia), y desde 1845, con la separación de farmacia a su propia facultad, pasó a denominarse Facultad de Medicina de San Carlos.
Historia.
Desde el siglo XVIII se tenía la intención de levantar un edificio aprovechando la antigua fábrica del Hospital de la Pasión de la calle de Atocha, idea que se mantuvo viva durante varios años. Pero el proyecto nació con tantas servidumbres que su construcción se retrasaría hasta el siglo XIX. De una parte, había que desalojar a las mujeres y trasladarlas al ala correspondiente en el Hospital General; de la otra, se quería que la nueva institución fuera independiente de la Junta de Hospitales y del Tribunal del Protomedicato, lo que iba a procurarle tenaces enemigos y penurias insuperables.
Los dos edificios proyectados convertían el lugar en un polo de renovación urbana que, sin embargo, no alteraba la tradicional función asistencial y sanitaria del eje Atocha-Antón Martín, una zona urbana especializada en instituciones médicas en la que se encontraban el Hospital de San Juan de Dios para enfermedades contagiosas -plaza de Antón Martín-, el Hospital de Monserrat o de Aragón -calle Amor de Dios-, el Hospital de Convalecientes -calle de San Eugenio-, el Hospital de los Desamparados del Carmen -costanilla de los Desamparados-, el Hospital de la Pasión -calles de Santa Inés, Santa Isabel y Callejón del Niño Perdido- y finalmente el Hospital General en el extremo sur, la actual glorieta de Atocha.
Proyecto.
El proyecto tenía como precedentes los Reales Colegios de Cirugía de Cádiz (1748) y de Barcelona (1760), dos hitos en el proceso de renovación en la España de la Ilustración. Ambas eran fundaciones militares, la primera vinculada a la marina y, la segunda, al ejército, ejes de la construcción del absolutismo borbónico desde la Guerra de Sucesión Española (1715). La guerra había hecho evidente la necesidad de una suerte nueva de profesionales con habilidades quirúrgicas.
Hasta entonces la cirugía era un saber menor, más práctico que teórico, impropio para una hidalguía que menospreciaba el trabajo manual. Por su parte, las universidades, todavía dominadas por las órdenes religiosas, no proporcionaban los profesionales que la sociedad requería. En pocos años, los cirujanos le darán la vuelta a la situación y serán ellos quienes ocuparán los mejores puestos, incluso la denominación de catedráticos y el otorgamiento de títulos y licencias profesionales. Para el Colegio de Cirugía de Madrid lo que se proyectó fue un colegio civil y no religioso como los tradicionales colegios universitarios, con el propósito de abrir una fisura profunda en todo el sistema educativo médico español. La iniciativa implicaba darle la espalda a la Universidad, y de paso convertir la capital en el centro de una nueva mentalidad sanitaria.

Aunque no se construyera el edificio, el Colegio iniciaría provisionalmente sus actividades el 1 de octubre de 1787, bajo la dirección del ilustre anatomista y cirujano Antonio Gimbernat y Arbós, habilitando una parte de los sótanos del Hospital General. Esta institución ya venía acogiendo lo mejor de la medicina española de la Ilustración, y en sus dependencias convivían dos instituciones docentes de alto nivel: La primera surgió en 1755 a partir de una propuesta del Dr. Bernardo López de Araujo, quién solicitó el establecimiento de dos cátedras: Anatomía y Medicina Teórico-Práctica. También se dotaría otra de Demostración Práctica de Anatomía en 1761. El segundo proyecto se aprobó en 1774 y desembocaría en el Colegio de San Carlos. Ambas instituciones compartieron edificio y ansias renovadoras, pero no dejaron de pugnar hasta su unificación. La dificultad para aunar esfuerzos se puede explicar por la resistencia que tuvieron aquellos profesionales para fundir en un único proyecto educativo y sanitario dos saberes con tradiciones tan distintas como la medicina y la cirugía.

Citas Célebres:
“Si quieres aprender, enseña.” 
“La confidencia descubre quién era o no digno de ella.” 
“Una buena parte de los hombres no tienen más vida interior que la de sus palabras, y sus sentimientos se reducen a una existencia oral.” 
“El viento endereza el árbol después de haberlo inclinado.” 
“No dejes crecer la hierba en el camino de la amistad.”  
“El primer paso hacia el bien es no hacer el mal.” 
“La venganza es una herencia de las almas débiles; nunca se cobija en los corazones fuertes.” 
“Más vale casarse que quemarse.” 
“Quien te alaba en tu presencia te censura en tu ausencia.”
"Cuanto menos se lee, más daño hace lo que se lee."
“Todo idealismo frente a la necesidad es un engaño.”
“La consecuencia de no pertenecer a ningún partido será que los molestaré a todos.”
"Es duro caer, pero es peor no haber intentado nunca subir." 
“Las espléndidas fortunas, cual acontece con los vientos impetuosos, producen grandes naufragios.”
“Muchos hombres no se equivocan jamás porque no se proponen nada razonable.”


domingo, 20 de septiembre de 2015

ESTATUA AZORIN

Obra.
Su producción literaria se divide fundamentalmente en dos grandes apartados: ensayo y novela. También escribió algunas obras teatrales, experimentales y de escaso éxito.
La producción literaria de Azorín tiene también un gran valor estilístico. Su forma de escribir, muy peculiar, se caracteriza por el impresionismo descriptivo, por el uso de una frase corta y de sintaxis simple, por el menudeo de un léxico castizo y por las series de dos adjetivos unidos por una coma. Entre sus técnicas literarias más innovadoras está el uso, a la manera de Virginia Woolf, de personajes que viven al mismo tiempo en varias épocas de la historia, como Don Juan o Inés, fundiendo a la vez mito y eterno retorno.
Ensayo.
Como ensayista dedicó especial atención a dos temas: el paisaje español y la reinterpretación impresionista de las obras literarias clásicas.
En los ensayos dedicados a la situación española se observa el mismo proceso evolutivo que marcó a toda la Generación del 98: si en sus primeras obras examina aspectos concretos de la realidad española y analiza los graves problemas de España, en Castilla (1912) su objetivo es profundizar en la tradición cultural española (reflexiones que surgen espontáneamente a partir de pequeñas observaciones del paisaje), además de incorporar un sentido del tiempo cíclico inspirado en Nietzsche.
Entre los ensayos literarios de Azorín destaca Ruta de Don Quijote (1905), Clásicos y modernos (1913), Los valores literarios (1914) y Al margen de los clásicos (1915). En ellos, su intención no es la de hacer un estudio pormenorizado de los textos, sino despertar la curiosidad y el interés ofreciendo una lectura impresionista de los mismos que destaca sólo los elementos más significativos de los mismos para la personalidad del escritor. Por tanto, se limita a expresar sus impresiones y reflexiones personales sobre la literatura española. También destaca La Andalucía trágica. Es un ensayo añadido a la obra de Los pueblos (edición en 1914). Azorín irá a Andalucía y recorrerá la zona de Sevilla. Al principio mandará crónicas a El Imparcial y el gobierno se sentirá molesto, por lo cual le pedirá el director del periódico que no mande más. Publicará todavía una entrevista que le costará la expulsión del periódico y le llevará a trabajar en ABC. La Andalucía trágica era de 1904 a 1905, anterior a Los pueblos y posteriormente añadida.
Novela.
Las novelas de Azorín se pueden dividir en cuatro etapas:
La primera etapa muestra predominio de los elementos autobiográficos y de impresiones suscitadas por el paisaje. El protagonista es Antonio Azorín (del cual tomará su seudónimo), personaje de ficción que se convierte en la conciencia de su creador. Estas novelas son un pretexto para desarrollar las experiencias vitales y culturales del autor. A ella pertenecen La voluntad (1902), Antonio Azorín (1903) y Las confesiones de un pequeño filósofo (1904).En la segunda etapa, Azorín abandona los elementos autobiográficos, si bien continúa reflejando sus propias inquietudes en los personajes: la fatalidad, la obsesión por el tiempo, el destino, etc. Una muestra de ello es Doña Inés (1925). A esta misma etapa pertenece Don Juan (1922), basada en la conversión cristiana del mito.
A la tercera etapa pertenecen Félix Vargas (1928), Superrealismo (1929) y Pueblo (1939), marcadas por el vanguardismo y por el drama personal y cosmológico inspirado en el gran poeta austroalemán Rainer María Rilke.
En la cuarta etapa, tras un período de relativo silencio profundamente marcado por la contienda civil, Azorín vuelve a la narrativa con El escritor (1941), la novela rosa María Fontán (1943) y La isla sin aurora (1944).
Teatro.
Azorín siempre sintió gran afición por el teatro; sin embargo, sus obras no gozaron del favor popular. De su pluma saldrían Old Spain (1926), Brandy, mucho brandy (1927), Comedia del arte (1927) y la trilogía Lo invisible, vinculada a la estética del Expresionismo, de la que forman parte La arañita en el espejo, El segador y Doctor Death, de 3 a 5, considerada por algunos críticos como su mejor producción dramática.
Francisco Ruiz Ramón resume así la propuesta teatral azoriniana:
1.Azorín señala la importancia y la libertad creadora del director de escena y de los actores.
2.Llama la atención sobre las nuevas relaciones entre la técnica cinematográfica y la técnica teatral.
3.Hace hincapié sobre la aparición del mundo de lo subconsciente en la escena.
4.La nueva realidad de la obra teatral, de acuerdo con las necesidades de la nueva sociedad y con el ritmo de la vida moderna, debe ser «rápida, tenue y contradictoria».
5.Deben suprimirse o reducirse al mínimo las acotaciones.
6.Es el mundo interior, el mundo de las ideas y de los problemas del espíritu y de la imaginación, quien debe suministrar sus materiales al dramaturgo.

La intención de Azorín es liberar el teatro español de todo provincianismo y elevarlo a la categoría de teatro europeo. Pero la mentalidad española no estaba preparada para asumir estas nuevas propuestas dramáticas. De ahí que el teatro azoriniano, al igual que el de Ramón María del Valle Inclán y Miguel de Unamuno, tuviera un éxito más bien escaso.

Citas Célebres:
“La fidelidad es el esfuerzo de un alma noble para igualarse a otra más grande que ella.”
“La juventud quiere mejor ser estimulada que instruida.”
“Lo que habéis heredado de vuestros padres, volvedlo a ganar a pulso o no será vuestro.”
“Lo peor que puede pasarle aun hombre es llegar a pensar mal de sí mismo.”
“Los perezosos siempre hablan de lo que piensan hacer, de lo que harán; los que de veras hacen algo no tienen tiempo de hablar ni de lo que hacen.”
“No podemos modelar a nuestros hijos según nuestros deseos, debemos estar con ellos y amarlos como Dios nos los ha entregado.
“Donde hay educación no hay distinción de clases.”
“El maestro que intenta enseñar sin inspirar en el alumno el deseo de aprender está tratando de forjar un hierro frío.” 
“Por la ignorancia se desciende a la servidumbre, por la educación se asciende a la libertad.”
“La primera tarea de la educación es agitar la vida, pero dejarla libre para que se desarrolle.” 
“La verdadera educación consiste en obtener lo mejor de uno mismo. ¿Qué otro libro se puede estudiar mejor que el de la Humanidad?” 
“El aprendizaje es un simple apéndice de nosotros mismos; dondequiera que estemos, está también nuestro aprendizaje.” 
“El más importante y principal negocio público es la buena educación de la juventud.” 
“Educad a los niños y no será necesario castigar a los hombres.” 
“El objeto de la educación es formar seres aptos para gobernarse a sí mismos, y no para ser gobernados por los demás.”